Welcome to Buenos Aires jungle
Escrito por Cristina Fazzito Miércoles, 24 de Marzo de 2010 22:20

Digamos bien, a mi parecer la mayoría éramos fanáticos de los antiguos Guns y veniamos a quitarnos el dejo de nostalgia de tantos años escuchando de lejos. Que venían, que no, que a River, que a Racing y finalmente anclaron con luces y pirotecnia varias en Velez.
Primero tocó La Mancha de Rolando. El comentario general ya que no estuve fue: "Pero no tenemos acaso muchas otras bandas más vinculadas al sonido de los Guns que ponen a La Mancha???
Luego, con media hora de atraso salió Sebastian Bach, ex Skid Row, con pantalones de cuero negro, camisa a tono, melena desenfrenada y muchas ganas de comunicarse con su público argento. Presentó canciones de su proximo album, cantó clásicos infaltables y lució su voz tan particular, que por lo que me enteré está recuperada luego de que había roto sus cuerdas vocales; si es asi, un aplauso por favor ya que sus tonos llegaron a lo mas alto de las escalas.
Y ya como con 2 horas de atraso salieron los Guns and fucking Roses. La algaravia generalizada, en un ambiente tranquilo en el campo no se dejo esperar. Noche hermosa de estrellas, temperatura ideal y (aunque existieron incidentes en la puerta en algún momento) particularmente el campo donde se ubicó esta humilde cronista fue muy cómodo, incluso a mitad de camino entre mangrullo y escenario. Arrancaron con Chinese Democracy, con pirotecnia, luces y un despliegue de escenario importante. Axl mostró toda la noche que sigue en estado para correr todo el escenario de lado a lado, incentivando a su público, mientras canta y salta sin parar.
Luego una seguidilla de conocidas como Welcome to the jungle, So fine y Mr. Brownstone, volvieron a canciones nuevas y alternaban con clásicos. Pero hay que decir las cosas como son: al tercer tema todos percibimos que la banda sonaba de maravillas pero a Axl todavía no se lo escuchaba bien. En pleno campo y frente a las torres de sonido eso era bastante impensable. En un intento de hacerle entender a quién sabe quién, la gente abuchaba, mostraba sus pulgares abajo, hacia señas que paren, que corten, que alguien haga algo para escucharlo a Axl.
Y como en Argentina no podemos no hacernos escuchar, país de piquete y cacerolazos, la gente hizo medio tema de sentada adelante del mangrullo, y luego terminaron tirando objetos contundentes al escenario (entiéndase, las plaquitas plásticas del piso q recubren la cancha). Así varias veces y con intérprete por medio, Axl pidio que paren ya que sino se irían del escenario.
Por suerte para todos, luego de 12 temas aproximadamente la voz de Axl se escuchó de maravillas, la banda sonó excelente, dieron cátedra de riffs, velocidad y despliegue escénico tanto en diapasones de viola, bajo como en teclados y bateria. El piano de cola negro, con espejitos y una guitarra con lentejuelas daban el toque glamoroso, mientras galera de jean y pañuelo rojo aggiornaban cabezas. Por supuesto entre temas nuevos del último disco, no faltaron Paradise City, Patience y November rain, con Axl al piano.
Las notas de color fueron un cover de Pink Floyd (Another brick in the wall), uno de AC/DC (Whole Lotta Rosie), el clásico de Paul McCartney (Live and Let Die) y el de Bob Dylan (Knocking on Heavens Door). Además hicieron una impro sobre el tema de la Pantera Rosa y un comienzo de tango a cargo de guitarras acústicas.
Resultado... una noche memorable, una banda a la altura de las circunstancias y del nombre que llevan, un Axl Rose que se cantó todo aunque por momentos no se escuchó y una puesta en escena llena de fuego, color y brillo.
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